Resultar indiscutible, la función que los padres como modelos, ejercemos en nuestros hijos. En el caso de un niño hiperactivo esto se convierte en imprescindible.
Un pequeño con estas características precisa disciplina y autoridad, cosas que sólo brindan los
padres en mayor medida. El centro apoya, pero el gran peso cae en la familia. No hay que olvidar que el colegio está para cubrir algunos aspectos y queda demostrado que por mucho que haga el centro si no es reforzado desde casa, los aprendizajes o el punto a cambiar no se consiguen. Los padres somos la base y no podemos olvidarnos de este factor.
Una vez te encuentras con el diagnóstico de tu hijo en la mano, debes empezar a cambiar ciertos hábitos. Ahora que ya lo sabes, comienzas a comprender ciertos comportamientos de tu hijo, y del mismo modo debes empezar a analizar los tuyos. Recuerda que no puedes obligarle a quedarse sentado en un restaurante y que permanezca así toda la comida, tampoco que después de recogerlo del cole, te vayas de compras (necesita hábito de estudio y eso se consigue con rutinas diarias). Tampoco le podrás pedir que recoja su cuarto si no tiene asignadas tareas claras en la casa, y desde luego, olvídate de hacer 400 km en coche con sólo una parada. Es muy importante establecer un ambiente familiar muy estructurado.



