Ipad y los niños ¿sí o no?

 

Ahora que llegan los regalos de Navidad, muchos padres me comentan la preocupación que les surge al pensar en un regalo de este tipo. Hijos menores de 10 años que sustituyen las consolas por Ipad. Es una realidad, los niños son expertos en I+D y desde muy temprano saben manejarlas perfectamente. Sólo tenemos que preguntarles a los abuelos que se asombran con la forma en la sus nietos les enseñan a manejarlos, nietos que pueden tener fácilmente cinco años.

Familia ipad

¿Son buenas o malas? Pues según el uso que le demos,como todo. Las tabletas tienen aplicaciones muy buenas que pueden ayudar a los niños a aprender a leer o incluso sumar, escribir, reforzar el aprendizaje de otro idioma….el marco es muy amplio. Lo importante es limitar el tiempo de uso y estar con ellos. Ahí está la clave.

No podemos obviar que la tecnología está a nuestro alrededor, nos guste o no. Hay que adaptarse a los tiempos y la realidad de estos niños es que en un futuro dejarán de escribir y el medio será otro, pero es parte de la evolución, no creo que debamos escandalizarnos por esto…la vida cambia y las necesidades también. Te invito a que hagas un ejercicio fácil:  ¿qué pensabas cuando en los noventa veías a alguien en la calle hablando con un móvil?  En cambio ahora cuando te lo dejas en casa,uf, ¡ya tienes un problema! ¿Puedes sobrevivir sin él? sí, por supuesto, pero su uso en muchas ocasiones condiciona tu vida y te la facilita: una llamada de emergencia, que alguien recoja a los niños porque tienes reunión y no llegas al cole, un correo que debes reenviar y ya estás fuera de la oficina…. en fin, ¡qué te voy a contar!

Volviendo al temas de las tabletas, me parece una herramienta útil, les ayuda a pensar, crear… es algo tangible que les permite actuar e investigar… ¿Podemos pensar que puede ser negativo? Insisto en la misma idea que antes, limita su uso y sobre todo permanece con ellos cuando la estén usando para asegurarte de lo que están haciendo y tendrás a tu disposición un nuevo juguete igual de importante que los tradicionales click de Playmovil o una muñeca Nenuco.

Aprendiendo sobre valores

 

Te has preguntado alguna vez: ¿Qué son los valores? En realidad es aquello que te importa, el centro de lo que eres.

Todos tenemos valores y normalmente son abstractos: honestidad, lealtad, respeto, amor,libertad, amistad, integridad, generosidad… Tener bien definidos los valores ayuda a solidificar las bases de una familia fuerte y unida.

Nos llegan correos solicitando información sobre cursos interesante para padres y hoy hablaremos de ello. En esta ocasión no lo organizamos nosotros pero estamos seguros de la calidad del contenido y de la profesionalidad de la persona que lo imparte (Arancha Vázquez, coach y facilitadora de  PSYCH-K® del centro, Misión Coaching).

Os proponemos uno que se celebrará el próximo día 12 de Diciembre, en Madrid (12 del 12 del 2012). El tema es muy enriquecedor para la educación de nuestros hijos: APRENDIENDO SOBRE VALORES. Es un taller que te ayudará a ser más consciente de cómo quieres vivir tu vida y relacionarte con los demás, todo ello en un marco de juego y puesta en común de no más de dos horas. Se utilizará el juego en el taller y aprenderás a sacarle el mayor provecho con tus hijos (mayores de 6 años), nietos, familia…

Sólo como recomendación; es importante que conozcamos nuestros valores, de esta forma tendremos libertad para encontrar el mejor modo de satisfacer nuestras necesidades más íntimas, por ello te animamos a que asistas a este taller… nosotros iremos, ¿y tú?

Para obtener más datos, pincha en el siguiente enlace: MISION COACHING, Curso: Aprendiendo sobre Valores

Masaje: El papá y el bebé

 

¡Que importante es la figura paterna en los primeros meses de vida!

En los talleres de masaje solemos aconsejar que asistan ambos padres, y es agradable saber que ya tenían esta intención antes de que se lo propusiéramos.El padre actual es más activo y participativo y eso se nota.

Emociona ver a padres receptivos de lo que precisa el bebé, de darles cariño y tenerlos siempre en brazos e incluso de formularnos preguntas, sin importarles si son demasiado obvias o no; ya se encarga su pareja con la mirada, de dar constancia de este hecho…pero les da igual.

Sin entrar en diferencias sobre género, el padre tiene una necesidad de conocer. Todo es nuevo. Es muy probable que cuando estaba en presencia de otros bebés no pusiera atención en los detalles, pero ahora sí, ahora tiene dudas y le gusta saber, ahora es su hijo y le resulta importante asegurarse que lo está haciendo bien.

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Empatía con los hijos ¿y cómo lo hago?

 

Ya hablamos en el post anterior sobre la importancia de la empatía con nuestros hijos y la reflexión que nos debemos hacer para asegurarnos si somos empáticos o no en casa.

Pues bien, ahora toca poner ejemplos para responder a esta cuestión tan importante en la educación de nuestros hijos.

La empatía no debe ser confundida con ceder o dejar que nuestros hijos hagan lo que quieran o incluso consentirlos. Debe ser considerada como un fundamento de la comunicación efectiva que juega un papel principal.

¿Qué podemos hacer?

  • Es común en los niños y no se si esto nos viene de serie en la especie humana o lo aprenden de los mayores, pero la realidad es que desde bien pequeños les gusta criticar los defectos de los demás y cuando llegan a la pre-adolescencia ni te cuento… y esto claro, cuando no hay una discapacidad, porque en tales casos, la crítica es despectiva. Ayúdale a que el mensaje de sus comentarios sobre los demás ya sean físicas o psíquicas no lo interioricen y que en lugar de reaccionar negativamente lo conviertan en comprensión.

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¿Soy empático con mis hijos?

 

¡Uf!, ¿ Por qué nos resulta tan complicada mostrarla con nuestros hijos? Uno puede ser empático, e incluso nos mostramos así en el trabajo, con los amigos, con la pareja.. ¿pero que nos ocurre con los niños? La razón es posible que esté en que nos acostumbramos a dar órdenes sobre cómo deben hacer las cosas, cómo deben contestar a los demás, cómo deben comportarse… un sinfín de enseñanzas en las que si nos fijamos con detenimiento en muy pocas ocasiones aplicamos empatía hacia ellos.

La empatía la podemos definir como la capacidad de identificarse con los sentimientos, pensamientos y actitudes ajenas. Facilitará la comunicación y es el punto de partida para ayudar a nuestros hijos a localizar islas de competencias y éxito en sus vidas. Le ayudará a desarrollar responsabilidades, compasión, competencia social, entre muchas otras cosas. Si partimos de la base que cada interacción con nuestros hijos proporciona una oportunidad educativa para elaborar un tejido personal fuerte y resistente. ¿entonces que razón hay para no aplicarnos más en casa? Pondré un ejemplo bastante común y con el que estoy segura te puedes sentir identificado/a. Estás en el trabajo y a un compañero  le cuesta llevar a cabo el proyecto que estamos organizando y que debemos entregar y presentar en la reunión al día siguiente. Pues bien, le aportas soluciones,colaboras, escuchas y le explicas pacientemente aquello que no llega a entender y por tanto no logra desarrollar. Acaba la jornada laboral  y te vuelves a casa;  tu hijo está con los deberes  y te pide que le ayudes con las tareas de matemáticas. Estás cansado/a y después de cinco minutos sin que el niño comprenda el problema, acabas diciéndole “¿pero no lo ves?, te lo he explicado cuarenta veces, ¡hijo por Dios! ¡que tienes que  hacer una suma! ¡que esto ya lo debes tener dominado! Ahora párate dos minutos y piensa en lo siguiente: Si tuviera alguna dificultad con una tarea ¿me gustaría que se dirigieran a mí con ira y con un comentario exigente? ¿me ayudaría esto a aprender? Si la respuesta es NO; entonces tienes que evitar dirigir esta clase de comentarios hacia el niño.

Si no logramos ser empáticos es posible que nuestras palabras y acciones despierten reacciones negativas que lo que harán será disponer a la otra persona a que disminuya su disposición a escuchar, responder o cooperar. Y como siempre digo:  es necesario desarrollar tu propia vida interior para mejorar la de tus hijos. No puedes dejar de lado, sé que es difícil y no todos los días uno tiene la fuerza necesaria, pero es preciso que sepas y recuerdes que somos modelos para nuestros hijos. Los niños dicen lo que decimos y hacen lo que hacemos.