PAREJA Y FAMILIA

Como mantener una buena relación de pareja

Teresa Fdez. Morodo – Psicóloga. Terapeuta de familia y pareja. 
 A lo largo de los años de convivencia  entre dos personas, es normal que disminuya la ilusión y que la atención a los hijos pequeños se constituya en un factor de distanciamiento de la pareja.

La época que los psicólogos sistémicos denominamos “del pastoreo” es decir los años en los que los hijos son pequeños y por lo tanto requieren mucho tiempo de ambos padres pero, sobre todo de las madres,  se caracteriza por ser un tiempo en el  que la pareja parece pasar a un segundo plano porque lo que impera en los hogares son los cuidados asistenciales: baños, comidas, chupetes, control de esfínteres y las tareas educativas: aprender a vestirse, comer solos,  compartir juegos con los hermanos, recoger los juguetes, respetar normas…

En este periodo que parece no va a acabarse nunca,  padres y madres  suelen trabajar dentro y fuera de casa manteniendo jornadas que se prolongan hasta que los niños se duermen por lo que el tiempo que queda para la pareja  se va reduciendo a una hora u hora y media como mucho cada día. Lo que suele ocurrir en muchas parejas es que estos ratos  no son especialmente los mejores ya que suelen dedicarse a los reproches mutuos o a comentar el cansancio acumulado después de estas jornadas extenuantes.

Si os sentís reflejados en esta breve reflexión y queréis mantener una buena relación de pareja y que no quede eclipsada por vuestra función de padres podéis tener en cuenta los siguientes consejos:

  • Dedicad media hora al día, como mínimo, a compartir algo agradable con vuestra pareja evitando los reproches o la enumeración de la retahíla de problemas que hayáis tenido que resolver a lo largo del día.
  • Comunicaos todos los días mientras estáis en vuestra jornada laboral para deciros algo positivo que os guste escuchar. No es necesaria la llamada constante que termina resultando pesada, es mejor la llamada cariñosa al menos una vez al día.
  • Apoyad a vuestra pareja en los momentos difíciles; nunca menosprecies su trabajo sobre todo si éste es el relacionado con los hijos o con las labores domésticas.
  • Dedicad todos los fines de semana un tiempo para el ocio en pareja, esto no significa tener que salir de casa siempre, sino apartar las mil y una actividades que ocupan vuestra mente durante la semana y dedicaos ratos para disfrutar juntos con la cena, viendo una película, charlando entre vosotros, haciendo planes…
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Cuando una pareja con hijos decide separarse

Teresa Fdez. Morodo – Psicóloga. Terapeuta de familia y pareja.
La separación de una pareja con hijos en común es siempre complicada y requiere tener los motivos muy claros antes de seguir adelante. No siempre el acuerdo es mutuo y lo más frecuente es que la iniciativa haya partido de uno de los dos, aquél que peor se encuentre manteniendo la convivencia.

Cuando unos padres acuden a nuestra consulta y nos plantean que han decidido separarse como solución de sus problemas, nosotros les proponemos que se den un tiempo para la reflexión y que cada miembro de la pareja se responda a sí mismo las siguientes preguntas:

 ¿He agotado todos los recursos a mi alcance antes de dar este paso? ¿Podría una terapia de pareja ayudarnos a resolver  los malos entendidos y a modificar la relación que he establecido con mi pareja?  ¿Cómo se lo vamos a decir a nuestros hijos?

Como se trata de una decisión extrema de difícil vuelta atrás, nosotros recomendamos a ambos padres que no se precipiten y que se tomen un tiempo para la reflexión y el diálogo que siempre va a ser más fructífero si está guiado por especialistas. Pero si al final no ven otra solución que la separación entonces es preciso pensar en los hijos para causarles el menor daño posible.

Para  comunicar a los hijos una decisión tan dolorosa para ellos (sobre todo cuando todavía son pequeños) hay que utilizar un lenguaje apropiado para su edad y argumentos que su mentalidad pueda comprender. Siempre es mejor que la comunicación la hagan ambos padres a la vez y entonces hay que hablarles tranquilamente, con seguridad y sin manifestar tristeza. En esa situación el mensaje que más claro les tiene que quedar es que ellos no son el motivo de la separación y que la relación con la madre y con el padre se va a seguir manteniendo con asiduidad.

A continuación los adultos tienen que estar abiertos a las preguntas que a los niños se les vayan ocurriendo porque a través de ellas irán calmando los temores y angustias que, en mayor o menor medida, les van a ir surgiendo. En todo momento, independientemente del conflicto que exista entre los adultos, los niños deben percibir que sus padres son capaces de comunicarse y que mantienen un respeto mutuo